Los juegos BDSM deben estar basado en tres reglas
fundamentales que SSC: Sanas, Seguras y Consensuadas.
Sano: se refiere al aspecto saludable, tanto físico
como mental de los participantes, así como a la capacidad razonable de
decisión de las personas (no alterada por sustancia o bebidas), sabiendo
diferenciar fantasía y realidad.
Seguro: no causar jamás un daño permanente físico o mental, así como
la prevención de riesgos y conocimiento detallado de técnicas y materiales
usados en las diversas prácticas.
Consensuado: En toda actividad BDSM, las personas deben participar
voluntariamente y nunca bajo ninguna clase de coerción o engaño de las partes.
Aspectos como la intensidad del juego y las actividades a realizar, deben
decidirse de común acuerdo y de manera previa al encuentro. De este modo
durante una sesión (modo en que se denomina a un encuentro BDSM) ninguna
parte hará nada que ellos mismos no desee hacer, ni sobrepasará los límites
de la otra persona.
En pláticas previas a una sesión, se habla de las
capacidades reales y deseos de cada una de las partes y de este modo se
establecen los límites de cada persona y de la sesión, mismos que deben
ser estrictamente respetados. Una de las estrategias empleadas para no
sobrepasar los límites una vez que se ha iniciado una sesión, consiste en el
uso de palabras de seguridad, es decir palabras que tienen un significado
específico y previamente acordado con las cuales sometido o dominante pueden
detener de inmediato una sesión, cambiar la intensidad del juego o cambiar de
actividad si alguno de sus limites físicos o psicológicos han sido
traspasados.
Las palabras o códigos de seguridad más frecuentemente
empleadas son los colores del semáforo: rojo para detener la sesión de
inmediato y parar todas las actividades; amarillo: para pedir se disminuya la
intensidad de la actividad o bien se cambie de actividad y verde que expresa que
se está conforme con la actividad y la intensidad de juego.
Debemos hacer una "lectura" adecuada de las
actividades BDSM: el azote de un ama a su sumiso no tiene nada que ver con el
golpe de una mujer maltratadora a su pareja o sus hijos; cuando, se usa cera
sobre un sumiso no es un acto producto del azar: hay muchos tipos de ceras y
modos de verterlas. El BDSM conlleva saberes prácticos basados en una
concepción particular del placer, la fantasía y el juego, además de un
conocimiento avanzado del cuerpo y sus reacciones. La riqueza de formas y
matices de estas prácticas, no sólo reside en las sensaciones que provoca el
acto en si mismo (por ejemplo la inmovilización del bondage) sino también la
intención y su significado.